Era evidente: Microsoft tenía que mover ficha con celeridad, si no quería verse perjudicada en exceso tras la clamorosa pérdida en la guerra de formatos Blu-Ray/HD-DVD, o a la luz de las acuciantes cifras de ventas, donde Nintendo se dispara y las perspectivas para Sony no dejan de (muy lentamente, eso sí) mejorar día a día. […]

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