Esta noticia conecta indirectamente con otras vertientes de la actualidad gamer, permitiendo jugar con varias perspectivas de análisis. Por un lado, vuelve a demostrar a los críticos obtusos, anclados siempre en polémicas estériles como la que rodeó a Manhunt 2, que los beneficios de los videojuegos son siempre mayores que sus desventajas; cuando aisladamente se producen hechos lamentables y violentos que tienen a jóvenes como tristres protagonistas, siempre es más fácil culpar a una supuesta adicción a la consola, que a un entorno psico-social proclive a generar comportamientos patológicos. Por el otro, pone de relieve que ciencia y ocio digital van casi siempre unidos de la mano, tal y como demuestran sin ir más lejos hechos como que en Japón ya se experimente a nivel escolar introduciendo contenido docente en NDS, que se realicen estudios científicos sobre reflejos mediante Wiis, o incluso que se haya demostrado el enorme beneficio que aportan las mascotas digitales AIBO de Sony a personas de la tercera edad. Por último, queda patente que la indústria también es capaz de comprometerse socialmente con una causa tan noble como la lucha contra el cambio climático y el cuidado del medio ambiente.
En esta ocasión, IBM ha acertado de pleno con esta gran iniciativa. Primero, realizó un proyecto piloto en el que encuestó a cerca de doscientos alumnos de diferentes lugares, sobre cómo construir un juego que, a la vez de entretener, explicara las diferentes alternativas de energía renovable (eólica, hidráulica, solar) a la comunidad estudiantil. Segundo, dotó al juego de un entorno ficticio - el planeta Helios - donde debemos ayudar a sus habitantes a resolver todos los problemas que pueden plantearse en el uso y conservación de las estructuras que “recogen” energia, como placas solares, postes eólicos, etc. Y tercero, ha incluído el mutijugador, de modo que podremos cooperar con hasta seis compañeros a lo largo de nuestra encomiable misión.
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