Escribo esta reseña en una especie de shock post-traumático, tras visualizar detenidamente el trailer de RE5 que Capcom acaba de publicar. No cabe duda que el salto de generación queda patente en cada uno de los aspectos del juego. Hordas de enemigos actuando independientemente, con una -parece- avanzada IA, mientras efectos climáticos cambiantes hacen acto de presencia, o explota un puente con una sorprendente física, amén del efecto fuego. Rostros cercanos al fotorealismo, con una notable expresividad, movimientos que denotan horas y horas de capturas, variados entornos paisajísticos que bien podrían aparecer en cualquier documental de National Geographic. Pero, por encima de todo, mucha, mucha, muchísima acción.
Nuestro querido Chris Redfield va a tener que sudar la gota gorda si quiere salir victorioso de la terrorífica misión que le espera. Aunque no estará solo. El componente femenino se ha dejado ver a través de una enigmática chica que también se defiende a tiro limpio de los zombies africanos. Como avanzábamos varios días atrás, la sombra de la cuarta parte planea sobre cada cinemática, sobre cada escena, sobre muchos de los personajes adversarios. Esa pequeña falta de originalidad bien puede deberse a una continuidad argumental entre ambos juegos, escudándose en “la plaga” como telón de fondo de ambas historias, y su impacto sobre poblaciones nativas primigeniamente inofensivas.
Mientras las fieles reproducciones a pequeña escala de Leon S. Kennedy y Ada Wong, que reposan sobre mi escritorio, me miran fijamente como si aún quisieran reivindicar su cuota de protagonismo, sólo puedo decir que, a pesar de los pesares, no sé como podré aguantar la impaciencia que supone no poder estar jugando YA a esta nueva maravilla que promete convertirse en un referente, un nuevo hito en las aventuras de acción + terror.
Enlace: Trailer Resident Evil 5 (Gametrailers)